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El modo de proceder para la apertura del arca y la obtención de documentos, era un acto solemne, varias eran las llaves que lo
abrían, y varias las personas que las custodiaban, el corregidor, el regidor y el escribano. Tenían que reunirse los tres
en el momento de la apertura del arca para extraer de él los documentos necesarios.
Los regidores que eran elegidos anualmente debían entregar las llaves al terminar su periodo en el cargo.
En 1615 el número de llaves del arca eran tres, sin embargo en 1722, por una real provisión de Felipe V se aprueba un acuerdo
del ayuntamiento que solicitaba al rey poner una cuarta llave en el archivo, pues de antiguo había habido cuatro para su guarda y
custodia, repartidas entre el corregidor, el escribano y una cada regidor de los dos estados. Por omisión o descuido de los regidores
del estado general, desde 1692, se había dejado de dar la llave al regidor de dicho estado y por ello habían faltado
papeles justificativos de los que no gozaban de nobleza, es decir del estado general. Tales circunstancias se comprobaron y resultó
ser cierto pues existía el arcón con las cerraduras en numero de cuatro, por lo que se reconoce haber tenido esta
regalía.
En 1736 consta en el libro de actas que todos los papeles de ese año en poder del escribano ingresasen en el archivo, lo que indica
que ya no se usaba el arca a tal efecto, y que los de acuerdos del año en curso se habían de poner en la alacena que está
en la sala capitular de la cual tendría una llave el corregidor.
La apertura del archivo seguía siendo un acto solemne en 1737 como demuestra que un auto del corregidor, ordena que los claveros
tenían que concurrir en el momento de abrir cada uno con su llave, tras una petición para obtener un testimonio de alistamiento.
Hasta tal punto era considerado lugar seguro el archivo que el arca del dinero se guardaba dentro de él en 1763. A partir del siglo XIX
apenas sabemos nada de la ubicación del archivo dentro de la casa del ayuntamiento. |